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La noche que pasé con Jordi Savall en Estambul










Antes de nada, recomendar al que busque un artículo serio sobre el tema que se dirija al siguiente enlace, gracias. Yo lo explicaré desde un contexto menos gafapastoso, espero.

A Jordi Savall, Montserrat Figueres y al grupo Hesperion XXI los disfruto desde hace mucho. Han formado parte de mi inspiración desde que tengo un reproductor de CD's. Siempre que he buscado un contexto atmosférico para mis historias basadas en épocas antiguas he encontrado material de esta gente que ha enriquecido el proceso. El trabajo y dedicación del maestro Savall parece no tener límites, y ha cubierto gran parte de la historia musical con sus investigación y recuperación de sonidos del pasado. Creo que la cultura le debe mucho, y me sorprende que aun haya gente que le acuse de ser un agonía de las subvenciones del ministerio de cultura. Se me ocurren pocas personas que puedan utilizarlas mejor.

El pasado lunes 12 tuve a inmensa suerte de acudir al concierto que ofreció en el Grec, junto a Montserrat Figueras y Hesperion XXI. La actuación se centró en su trabajo "Istambul", una recopilación de temas relacionados con las culturas antiguas que habitaron dicha ciudad, lo cual supone una mezcolanza de ritmos armenios, vocablos arameos, tonadas otomanas y cánticos sefardís. 17 personas sobre el escenario (si no conté mal, que llevaba un par de cervezas en el cuerpo) se ocuparon de convertir el anfiteatro en una ventana hacia oriente.

Según descubrí durante el propio espectáculo, gracias a las explicaciones del presentador y del propio Savall, la recuperación de los temas que configuran "Istambul" hubiera sido imposible sin la figura de un personaje histórico llamado Dimitrie Cantemir, un príncipe moldavo que dedicó parte de su vida a recopilar y dejar constancia de las músicas que en aquellas circunstancias sólo se transmitían por tradición oral. Así pues, los espectadores de esa noche también le debemos el aplauso a este sangre azul que hizo de puente entre la historia y el maestro Savall. Después de Vlad Tepes ha pasado a ser mi rumano favorito.

Teniendo en cuenta que el concierto dio lugar un lunes por la noche, en mitad de un calor asfixiante, no hacía falta mucho esfuerzo para entrar en un sopor hipnótico, una especie de letargo que te arrastraba hacia la leyenda de la antigua Constantinopla, sus calles bulliciosas y su belleza milenaria que tantos pueblos diferentes han codiciado y compartido. Y en mitad de ese trance, esporádicamente, aparecía la frágil figura de Montserrat Figueras, una delicada ondina vestida rojo que, con su voz ancestral, le despierta a uno algo extraño en el subconsciente, una especie de eco extraño que te une al pasado y te hace ser consciente del largo y tortuoso camino que el ser humano ha recorrido desde que nos dio por aparecer en el mundo.

Debate sobre la realidad editorial rolera a la vista en Radio Telperion




El miércoles 19 de Mayo se emitirá un programa especial en Radio Telperion. Se trata de un debate en directo que tendrá como tema central “Microeditoriales: ¿Pan para hoy y hambre para mañana?”. Durante el programa varias figuras del mundillo del rol charlarán
acerca de esta nueva tendencia de autopublicación que se antoja como el centro del panorama rolero a nivel nacional. Los participantes serán:

  • Jose Tellaetxe, responsable de la editorial Ludotecnia.
  • Zonk PJ, responsable de la editorial Demonio Sonriente.
  • Meroka, responsable de la web que distribuye juegos de rol gratuitamete www.rolgratis.com
  • Avatar, responsable de la web El Opinómetro.

La cosa pinta seria y, en cierto modo, incómoda. A un servidor le gusta hablar mucho sobre rol, pero muy poco sobre lo que hay alrededor del rol. Considero que si en este mercado somos un desastre a nivel editorial, lo somos aún mucho más defendiendo, definiendo y haciendo crítica constructiva sobre la cultura del roleplaying. El amateurismo se ha vuelto crónico desde finales de los 90, y los que han tenido la suerte (amén del talento y los cojones) de profesionalizarse mantienen el rol en un estado de hibernacion, en un vagón de segunda clase, cosa que por otro lado me parece lógica si me pongo en su pellejo empresarial.

Creo sinceramente que ahora es tiempo de actuar, y supongo que eso implica también hablar, ser críticos y proponer soluciones. Sólo espero que no se hable más de lo que se trabaja y que las críticas sean suficientemente constructivas para estimular en lugar de reprimir (y deprimir).

Para acabar, y teniendo en cuenta que un servidor no tendrá la oportunidad de estar presente en dicho debate en directo, me gustaría dejar mi opinión para que no se diga que uno lanza la piedra y esconde la mano. Pienso que si hay una eclosión de las microeditoriales es porque es la manera más sensata de hacerlo. Entender que los juegos de rol es un producto especializado que requiere de un proceso igualmente especializado de desarrollo, edición, distribución y promoción es sólo el primer paso. El resto tiene que ver mucho con la impovisación, a falta de referencias óptimas. Nadie tiene actualmente una buena fórmula, no la busquen. Lo más parecido es traer una licencia que funcione bien en otros países occidentales, editarla con el mínimo riesgo de inversión y rezar para que los españolitos se rasquen el bolsillo. Hay excepciones, cierto, pero las excepciones, en este caso, confirman la regla general.

Si queremos crear un espacio de mercado estable para los juegos de rol, un nicho que les asegure un futuro estable como opción de entretenimiento única, primero debemos ser conscientes de las circunstancias. Y la mejor manera de hacerlo es desde la perspectiva de la microedición, que no sólo atañe a la cantidad de libros que se imprimen/distribuyen sinó también a la tipología de equipos de trabajo: pequeños, expertos y motivados.

Si hay una oportunidad de éxito se deberá, sin duda, a la capacidad que tengan estas microeditoriales de proponer proyectos reales, viables; que sean capaces de extrapolar fórmulas de éxito que se aplican a otros mercados de ocio; que comprendan la enorme lucha que tienen que lidiar los JDR convencionales contra los productos sustititivos como pueden ser los videojuegos o los juegos de mesa, productos que por motivos evidentes sintonizan mucho más con la tendencia general del consumidor potencial.

Creo que sólo los que estén dispuestos a crear mecanismos que den una transcendencia real a las claves culturales, únicas e intrasferibles de los juegos de rol, pueden suponer una esperanza para el desarrollo comercial de este tipo de juegos. Estoy seguro de que cuando nos convenzamos nosotros mismos de todo esto lograremos convencer a los demás.